EPOC, ¿qué es y cómo tratarlo?

Escrito por Nutrición a las seis el lunes, 1 de abril de 2013 | 6:00:00


¡¡Buenos días!! Hoy os traemos una nueva patología, referente a uno de los órganos más importantes de nuestro organismo, los pulmones.
¿Qué afección trataremos hoy? ¿Tiene relación un tratamiento dietético con los pulmones? Todas las respuestas a estas preguntas, y a más, las veremos con el EPOC o enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
Empezaremos por partes, ¿Qué es el EPOC?
Es una enfermedad muy común de los pulmones que cursa con dificultad para respirar. Dentro de la enfermedad encontramos 2 formas principales:
  • Bronquitis crónica, que implica tos prolongada con moco debido a una dilatación de las glándulas bronquiales.
  • Enfisema, que implica la destrucción de los pulmones con el tiempo al ensancharse los alveolos y destruirse sus paredes.
Ambos términos están obsoletos. Por ello, la OMS los englobó dentro del diagnóstico de EPOC, ya que la mayoría de los pacientes van a presentar las 2 afecciones.
La causa principal de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica es el tabaquismo. Cuanto más fume una persona mayor probabilidad tendrá de desarrollar EPOC.
Otros factores de riesgo que predisponen a EPOC son:
  • Exposición a ciertos gases o emanaciones en el sitio de trabajo.
  • Exposición a cantidades considerables de contaminación o humo indirecto de cigarrillo.
  • Uso frecuente de gas para cocinar sin la ventilación apropiada.
Muchas personas tienen EPOC pero no lo saben y no están diagnosticadas en las primeras fases de la enfermedad, hay que hacer hincapié que se trata de una enfermedad que puede resultar mortal.
Los principales síntomas de la enfermedad que podemos ver en el paciente son tos, con y sin mucosidad, fatiga, infecciones respiratorias recurrentes y dificultades respiratorias.
Ahora os preguntareis, ¿tiene tratamiento nutricional?
La respuesta es sí. Aunque sea una afección pulmonar, la alimentación es muy importante en esta enfermedad. De hecho, uno de los síntomas que pueden llegar a presentar estos pacientes es una desnutrición, la cual se asocia con un deterioro de la calidad de vida y con un aumento de la morbilidad y de la mortalidad.
La desnutrición actúa como un factor de mal pronóstico independiente de la función pulmonar. Por otra parte, los enfermos con EPOC más avanzado tienen un mayor grado de deterioro nutricional y el índice de masa corporal es el parámetro que mejor se correlaciona con ese dato.
Las principales causas que van a ser responsables de la malnutrición son:
  • Aumento de gasto energético. Se han determinado aumentos de gasto energético en reposo del 10 al 20%. Entre las causas estarían un incremento del trabajo muscular respiratorio, el efecto de algunos fármacos y un aumento de las catecolaminas endógenas y de diversas citoquinas plasmáticas.
  • Respuesta inflamatoria sistémica. Por producción de citoquinas aumentadas (sustancias que intentan defender al organismo de agresiones externas, pero agreden al propio organismo), especialmente el factor de necrosis tumoral (TNF).
  • Medicación. Sobre todo por los corticoides que producen un aumento del catabolismo proteico.
  • Alteraciones gastrointestinales. Problemas de masticación y deglución por disnea durante la ingesta, pérdida del gusto por la respiración oral, disminución de la apetencia por los alimentos, disminución del llenado gástrico por hiperinsuflación pulmonar y aplanamiento diafragmático, efectos de los fármacos.
  • Comorbilidad. Presencia frecuente de otras enfermedades que afectan al estado nutricional.
Por consiguiente, la malnutrición va a ocasionar una disminución de la función muscular por pérdida de fuerza en los músculos respiratorios, en los intercostales y en el diafragma con alteración del centro respiratorio y de la estructura pulmonar, además de depresión del sistema inmunitario, lo que facilita la aparición de infecciones respiratorias.
Las características en esta población son muy diferentes al resto y todo tratamiento dietético debe ser personalizado:
  • Energía, entre un mínimo de un 10% y un máximo de un 40% (este caso con corticoides o infecciones) por encima de las necesidades de una persona de sus características sana. Un mayor aporte energético puede ser perjudicial.
  • Carbohidratos, de un 40 a un 50% del valor calórico total. Mayores porcentajes pueden ser perjudiciales al incrementar la producción de CO2.
  • Lípidos, de un 35 a un 45% del total energético. En caso de ser necesarios aportes energéticos altos puede hacerse a expensas de un aumento en el porcentaje de grasa sin sobrepasar el 50 - 55%.
  • Ácidos grasos omega 3, es recomendable una ingesta regular de los mismos equivalente al consumo de pescado graso (pescados azules) de al menos dos veces por semana. Estos ácidos grasos modulan la producción de mediadores responsables de la inflamación y de la broncoconstricción.
  • Proteínas, alrededor de 1 a 1.5 gr/kg de peso deseable al día. 
  • Líquidos y sodio, en general, restricción moderada de sodio y cantidades normales de líquidos. En caso de edema severo o de insuficiencia cardíaca grave es necesaria una restricción mayor de sodio y también de líquidos.
  • Antioxidantes, considerar su aporte suplementario.
Las recomendaciones a nivel general son:
  • Realizar 5 o 6 comidas, no muy abundantes, al día. Es preferible repartir más la comida para evitar el cansancio mientras se come. Comer despacio y masticar bien.
  • No se debe tomar los alimentos ni muy calientes ni muy fríos. Las temperaturas extremas pueden causar tos.
  • Evitar los alimentos que puedan producir reflujo o gases.
  • Es conveniente comer pescado, preferentemente graso, al menos 2 o 3 veces por semana.
  • Se deben tomar varias raciones diarias de verdura y fruta.
  • Beber abundantes líquidos (si no es necesaria su restricción). Mejor fuera de las comidas para no favorecer la sensación de saciedad.
  • Tomar poca sal. El grado de restricción será de acuerdo con la indicación del personal médico.
  • En caso de no conseguir un aporte nutricional suficiente con alimentos naturales por vía oral, podemos recurrir a los suplementos de preparaciones comerciales de alta densidad energética y proteica en poco volumen.
Es muy importante en toda patología individualizar la dieta, ya que no todos los pacientes van a ser iguales. Como vemos, con una enfermedad pulmonar también es importante seguir una buena alimentación para mejorar la salud.
Con esto me despido, y nos vemos en próximos post. ¡Un saludo!
Realizado por Jorge Ibarra Morato

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